dissabte, 24 de novembre del 2012

DÍA SIETE

Un año más...

Hoy ha sido mi 47º aniversario. La hermana Tina no ha podido aguantar decírselo al Pare Garrigosa y al Pare Manel, cuando se lo he comentado en el desayuno. En menos de dos horas han preparado un pica-pica espectacular.

Han avisado al Pare García y a las hermanas Sara y Ricarda de la Basílica de Santa María del Mar. Y a su vez, al Pare Juan de la Iglesia de Santa Anna.

Si alguien hubiera estado presente, seguramente nos habría confundido con una especie de reunión clandestina de Ku-Klux Klan. De negro, eso si...

Así han aprovechado para presentarme a toda la parroquia barcelonesa. Según ellos, la mejor y más distinguida. Esa que esta realmente alejada de todas esas chuminadas rimbombantes que te puedes encontrar en las iglesias V.I.P, especialmente diseñadas para la alta burguesía de la ciudad.

A pesar de todo, creo que esta mañana han aparecido seis arrugas más en mi rostro. - no se puede hacer uno viejo...

Será que hoy estoy muy susceptible, quizás demasiado, pero la cicatriz de mi pómulo derecho me duele más que de costumbre. Es como ese efecto que padecen los recién amputados, que perciben que les pica la pierna, cuando evidentemente ya no la tienen...

La hermana Sara, aún es novicia aunque se le trate de hermana, pero, madre mía que desperdicio de mujer. Es demasiado joven. Tendré que hablar con ella para que deje este camino y se busque un buen hombre.

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