He intentado sonsacar toda la información posible sobre el señor Martí que me han podido ofrecer tanto el Pare Manel, el Pare Garrigosa y la hermana Tina. Al final, no me han servido de gran ayuda. Todo ha sido dar vueltas sobre todo lo que me comento ayer, el Pare Manel.
Lo que si me ha ayudado ha sido conocer a la joven Raquel, empleada de Correos, cuando ha llamado a la iglesia para darnos nuestra correspondencia. Por suerte para mi, ella es la que habitualmente hace la zona de reparto donde vive Luis Martí. Hace tres días le entregó en mano una carta certificada de Endesa.
Al principio era bastante reacia a darme alguna información, por todo eso de la confidencialidad, pero le he comentado que se había dejado su monedero en el confesionario, con lo que ante eso y que yo sea párroco no le ha parecido nada extraño y ha accedido finalmente.
Entre la correspondencia había una carta del Vaticano a mi nombre. Me pregunto que querrán de mí, después de la ultima que me enviaron donde me dejaron muy, muy claro que se quedaban al margen de todo. Ya la leeré una vez hayamos cenado y nos retiremos a nuestras celdas.
Ahora tengo una dirección. Esta un poco alejada de la Basilica, eso si. Deberé prepararme una buena excusa para el Pare Manel. El día festivo del que dispongo a la semana, es hoy y ya les he comentado que les traería cosas de mi paseo en el Call. Así que, por esta semana no puedo hacer mucho más que esperar.
El Call ha cambiado mucho. Tiene ese olor especial que recuerdo de cuando era pequeño, pero ahora la gran mayoría de tiendas están regentadas por hyppies, paquistaníes o chinos. He presenciado prostitutas de origen africano, rumanas en busca de algún pardillo que limpiar, algún gitanillo de la vieja escuela y muy poca presencia policial, más bien meramente testimonial para contentar a los votantes.
Lo que si he encontrado y me ha llenado de alegría, ha sido la vieja tienda de antiguedades de la señora María. Se recordaba de mi. La sigo viendo igual. Más entrada en años, pero sigue igual como la creo recordar. Hemos estado charlando de nuestras vidas y me ha regañado recordándome cuando le robé una pequeña jirafa tallada de madera. Recuerdos...solo recuerdos.
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